Marketing de cine 2.0 ¿Único en su especie?

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17 Mar Marketing de cine 2.0 ¿Único en su especie?

La especificidad del marketing de cine

El marketing de cine nos sitúa desde mediados del siglo XX ante una estrategia de comunicación que congrega varios factores como son el concepto de empresa, comunicación y trabajo con otros que a priori podrían parecer distantes y contrapuestos como son el ocio y el entretenimiento. A continuación haremos un breve repaso sobre el concepto de marketing cinematográfico abarcando desde su definición y nacimiento hasta su desarrollo y condición actual.

Los orígenes del marketing de cine

Para comprender el concepto primero haremos una breve y escueta sinopsis.

Debemos situarnos en el tiempo, concretamente a finales de la Segunda Guerra Mundial, un momento en la historia en el cual se puede decir que Estados Unidos comenzó a tener “la sartén por el mango”.  Una época en la que mientras el resto del mundo sucumbía a la debilidad y al agotamiento en norteamerica empezaron a proliferar ciertos avances sociales y tecnológicos (impulsados por una más que rentable economía) que dieron pie a las bases de una sociedad con mayor poder adquisitivo y -lo que es más importante y nos atañe- con tiempo para dedicarse al ocio.

Fue aquí donde al amparo de esta bonanza floreció con más fuerza que nunca un nuevo fenómeno: la televisión. Un suceso que durante los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial impidió al cine abrirse camino, hasta que a partir de los años 50 la industria cinematográfica americana empezó a forjar los cimientos del marketing de cine de la manera más parecida a lo que conocemos hoy (o al menos que conocíamos hasta hace 15 años…) Y es que Estados Unidos se dio cuenta de que el cine era algo más que mero entretenimiento, pues podía llegar a generar grandes cantidades de dinero, podía arrastrar a miles de personas y seguidores, podía propagar valores y exportarlos al resto del mundo en un envoltorio perfecto. En definitiva: podía ser un gran negocio.

Además debemos tener en cuenta – a nivel de marketing y comunicación – que el público de aquellos años era fácilmente susceptible e impresionable, con ganas de hacer suya esa vida perfecta que veían en la pantalla , algo que a día de hoy no ha cambiado mucho, pues una gran parte de la economía mundial se sustenta en el ocio y en el entretenimiento masivos, a pesar de que actualmente existen (a diferencia de hace 60 o 70 años) múltiples formas de ocio como videojuegos o Internet…

marketing de cine

Divertida campaña de publicidad realizada a raíz del estreno de la película de ciencia ficción “Distrito 9” de Neill Blomkamp en 2009 en la que las paradas de autobús de quince ciudades de Estados Unidos se llenaron de carteles donde indicaban que los asientos de los autobuses eran sólo para humanos.

 

Unas industrias del entretenimiento “colaterales”, fuera del cine,  que nos sirven casi de excusa para hablar del fenómeno tan feroz que supone el marketing de cine en la época actual, pues tiene que lidiar de manera bastante fuerte con estas otras formas de entretenimiento que se amoldan más al modo de vida actual de inmediatez y  movilidad del público y ante eso, el marketing de cine ha tenido que evolucionar adaptándose a otros soportes como los digitales y a otras formas de dirigirse al espectador, o potencial espectador, mucho más personalizadas y ramificadas en un sinfín de estrategias  abriéndose a los anuncios y estrenos por redes sociales y a formatos mucho más innovadores como vídeos (de hecho YouTube se corona aquí como alumno aventajado) y contenidos  virales, graciosos, intrigantes o sorprendentes.

 

Vídeo en forma de broma macabra con los actores Tom Hiddleston y Jessica Chastain presentando su nueva película “La Cumbre Escarlata” dirigida por Guillermo del Toro en  2015.

 

La transformación del marketing de cine: Adaptarse o morir

En un mundo hoy absorbido por la comunicación, las redes sociales e Internet vendría bien recordar, echando la vista atrás, que hace tan sólo15 años la promoción de películas se hacía de manera tradicional, es decir, anunciando los tráilers por televisión, en las salas de cine o informando de las películas a través de carteles o por la radio. Parece casi increíble pero el cambio es tan sustancial si lo comparamos con hoy en día que muchas de las generaciones más jóvenes pensaran que los canales actuales son los asignados e incluso los establecidos desde siempre, pero no es así…¡Hubo un pasado en el marketing de cine!

Aunque también debemos tener en cuenta que la viralización de películas con una gran campaña y planificada estrategia viene de lejos, antes incluso de la época de las redes sociales y de los smarthphones modernos. Por ejemplo, recordemos el famoso caso de la cinta “El proyecto de la Bruja de Blair” (The Blair Witch Proyect, 1999) una producción que con un presupuesto modestísimo de 22 mil dólares logró alcanzar los 248 millones de dólares. Una efectividad fulminante con un marketing que nos vendía la historia de “un metraje encontrado en un bosque perteneciente a unos muchachos que desaparecieron“.

 

 

Broma algo terrorífica realizada con motivo del estreno de la película “Carrie” en 2013 en la que se colocó una cámara oculta que captase las reacciones de los desprevenidos clientes en una cafetería de Nueva York que son testigos de un episodio de telequinesis.

 

Tráiler de “El Proyecto de la Bruja de Blair”, 1999.

 

En cualquier caso estamos asistiendo a un fenómeno que va de la mano con la sobre información de noticias  generalistas que vivimos (política, economía,etc) y que crea diferentes corrientes teóricas en el ámbito del cine,  acerca de si estamos o no actualmente sobrestaurados de tráilers y clips de películas que aparecen como un bombardeo meses antes incluso de su estreno y algunos hasta en forma de rumores marketinianos antes de que se empiece a rodar, sin olvidarnos de los cuadernos de rodaje de algunos directores en Internet (que casi te destripan la película).

Y es que el chisme también tiene su papel en este marketing de cine sobre todo en redes sociales como Facebook o Twitter, donde el marketing de recomendación o likes no son siempre sinónimo de calidad, por no mencionar las especulaciones del público ante ciertos argumentos (que hace crecer “la bola”) o los haters a los que todo les parece mal. Es decir que ya no nos importa tanto que nos digan cuándo se estrenará una determinada película o si la gente habla bien o mal del filme, sino de cuándo va a empezar el público a hacerlo, a realizar memes, conjeturar hipótesis y, en definitiva, hacer contenido viral de la misma.

Campaña ultra viral que muchos recordaréis de la película de JJ AbramsMonstruoso” (Cloverfield, 2008) en la que sin saber ni siquiera de lo que trataba, surgieron conjeturas lovecraftianas de horror-cósmico-oscuro por doquier….

 

En definitiva, nos encontramos ante un fenómeno muy vasto y extenso que hay que saber medir y tratar con cuidado. El marketing en el cine es necesario, su desarrollo ligado a la industria del entretenimiento nos proporciona a los espectadores ilusión y magnetismo. Un enganche que, a veces, se vuelve demasiado intenso a raíz del boom de las redes sociales y las estrategias pulpo, que como tentáculos marketinianos quieren abarcar todo lo posible en formatos y contenidos, así como en opiniones de usuarios en un feedback un tanto apasionado.  Aunque quizá sea eso de lo que se trata, pues ¿cuántos likes y comentarios habría suscitado la primera proyección de aquella locomotora de tren de los hermanos Lumière si en 1895 hubiese habido Twitter? Trending Topic a lo steampunk de fijo.

 

Jess
jessicatornye@gmail.com
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